OBEDECEREMOS AL MAESTRO Evangelio sábado 11 de abril 2026
OBEDECEREMOS Y HAREMOS LO QUE DIGA EL MAESTRO
Quien ama a Dios, le obedece.
Evangelio sábado 11 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Habiendo
resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a
María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la
noticia los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza;
Pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después de esto,
se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les
creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y
les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían
creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo: "Vayan por
todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creatura". Marcos 16,
9-15
El apóstol de los gentiles nos
regala una definición categórica para decirle a la humanidad el fundamento, la
misión, la vivencia de la Fe, el apostolado en nuestra Iglesia. Dice san
Pablo: “Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra Fe” (1 Corintios 15, 14). Es
muy cierto que la muerte no tiene la última palabra. En un primer momento
muchos de los seguidores del Maestro retrocedieron ante el seguimiento del
Señor. Se dejaron llenar de miedo, soledad y tristeza ante la muerte del
Maestro. No podían superar y avanzar más allá del tema de la muerte.
El mismo Maestro con sus
apariciones abre la posibilidad y el entendimiento para que hombre y mujeres se
puedan convertir en Mensajeros de un Jesús resucitado, un Jesús que superó
la muerte, superó el pecado, superó la tentación y Vayan por el mundo y
anuncien su novedosa noticia. Nos convertimos en buenos mensajeros cuando
superamos la incredulidad ante lo que el Hijo de Dios puede hacer por nuestro
medio.
El buen misionero debe ser una
persona de Fe. Alguien que conoce y ha madurado muy bien en el conocimiento de
la Palabra del Maestro. Alguien humilde que se deja guiar por su Maestro y
confía plenamente en su Maestro. Alguien que obedece al Espíritu de Dios.
Pedro y Juan lograron que el Evangelio se conociera en cantidad de pueblos y
comunidades gracias a que todo lo hacían confiando en su Maestro y muy fieles a
lo que les mandó su Maestro.
Es tanto que las
autoridades judías pensaron qué hacer con estos dos grandes predicadores. La
solución fue amenazarlos para que no siguieran su misión. (cfr. Hechos 4,
17-18) Pedro con su valiosa inteligencia y sabiduría divina dijo a las
autoridades: “Le obedeceremos primero a Dios” (Hechos 4, 19)
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