¿CUÁL ES LA IDENTIDAD DE UN DISCÍPULO?
Humildad y servicio para un buen apóstol
Evangelio miércoles
27 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Iban de camino
subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban
sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y
comenzó a decirles lo que le iba a suceder: Miren que subimos a Jerusalén, y el
Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le
condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de él, le
escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará»
Se acercan a Él Santiago y Juan, los
hijos de Zebedeo, y le dicen: Maestro, queremos, nos concedas lo que te
pidamos». Él les dijo: ¿Qué quieren que les conceda? Ellos le respondieron:
Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu
izquierda. Jesús les dijo: No saben lo que piden”. °°° Marcos 10, 32-45
¿En qué consiste el verdadero
discipulado? Si alguien desea ser un buen discípulo con su Maestro y con la
obra que le encomienden, debe estar muy atento a evitar las tentaciones del
poder, la soberbia, el triunfalismo, la ambición del tener. Todo lo que se
oponga a ser un gran discípulo de la humildad y el servicio, el Maestro dirá:
“No saben lo que piden”. (Marcos 10, 38).
El apóstol cabeza de la Iglesia
envía un mensaje a quienes viven como extranjeros y a quienes han sido elegidos
recomendándoles: Vivan sobriamente y pongan su esperanza en la Gracia. No
procedan de acuerdo a los malos deseos. Sean santos en su conducta. La vana
conducta son los bienes corruptibles como el oro y la plata. (1 Pedro 1,
13-18).
Quien se consagra como discípulo
y comunicador de la obra de su Maestro, nunca se le ocurre pensar en la
posibilidad del protagonismo. Se complace en indicarle a las demás
personas: ¿Quién es el Maestro? ¿Cómo encontrar al Maestro? ¿Dónde está el
Maestro? ¿Dónde vive el Maestro? El buen discípulo reconoce su identidad:
“No es más que su Maestro, ni más que su Señor” (cfr. Mateo 10,24).
No es el primero,
sino que es el último. (cfr. Marcos 9,35).
Es un apasionado por su Maestro, deja a su padre y a su madre. (cfr.
Lucas 14, 25). Siente un amor extraordinario por las demás personas: Se aman
los unos a los otros. (cfr. Juan 13, 34-35).
Tiene un corazón de siervo. El más grande es el servidor de los demás.
(cfr. Mateo 23, 11).
El Papa Francisco enseñó: “El
discípulo de Jesús es humilde, abierto y sin prejuicios”. el discípulo de
Jesús no cree que lo posee, ni piensa que ya lo sabe todo, sino que sabe que
debe aprender cada día. El discípulo de Jesús, en cambio, “sabe
cuestionarse, sabe buscar a Dios humildemente cada día, y eso le permite
adentrarse en la realidad, acogiendo su riqueza y complejidad” El discípulo se
destaca por la alegría de su corazón. (cfr. Ángelus, 13 de febrero, 2022).
ORACIÓN DE UN
DISCÍPULO A SU MAESTRO
“Señor, dame un
Ideal grande por el que luchar. Un Ideal por el cual pueda yo, no solamente
morir, sino vivir cotidianamente. Señor, dame un nombre nuevo y yo lo llevaré
para toda la vida. Señor, dame un poco de conocimiento y yo lo esparciré como
semillas en los surcos abiertos de mis contemporáneos.
Señor, dame una
gota de tu comprensión y será para mí como un mar por el cual navegaré y
llegaré a las costas que sueño. Señor, dame una sola llama de tu fe…
Correré por el
mundo con ella entre mis manos, y encenderé lo que esté a mi paso, para que la
oscura materia se convierta en luz. Enséñame que este es un mundo de paja y de
madera. No solo lo aprenderé, sino que lo tendré en cuenta en el momento del
incendio.
Dame tu
comprensión pero no soluciones mis dificultades, enséñame a vencerlas. Enséñame
tu fuerza, para que la que duerme en mí se levante y trate de acompañar a la
tuya en el sendero ascendente” (Jorge Ángel Livraga).
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https://youtu.be/VlybWJByf18