30 de mayo de 2026

PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO Evangelio domingo 31 de mayo 2026


EL PADRE, EL HIJO Y 
EL ESPÍRITU SANTO
Misterio central de nuestra fe.
Evangelio domingo 31 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. 
Arquidiócesis de Ibagué
“Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios”. Juan 3, 16-18

  San Gregorio de Nisa enseñaba acertadamente: “Gracias al don de la Santísima Trinidad nos hacemos partícipes de una fuerza vivificante. Nuestro segundo nacimiento cuando recibimos el bautismo de nuestra vida cristiana es en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu. creemos en el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que es fuente de la vida; y en el Hijo unigénito del Padre, que es el autor de la vida, según afirma el Apóstol; y en el Espíritu Santo de Dios, del que dice el Señor: El Espíritu es quien da vida. 
 
Santo Tomás de Aquino el doctor Angélico, enseñaba que: en la Transfiguración «apareció toda la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa». Cuenta la historia que san Efrén compuso en el año 333 una lista en verso sobre los títulos de la Santísima Virgen María. Decía el santo: “Eres el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad; la mediadora de todos nosotros ante el mediador que es Cristo;

  Nuestra Iglesia Católica nos enseña que: El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la "jerarquía de las verdades de fe".  "Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela a los hombres, los aparta del pecado y los reconcilia y une consigo" 

   La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios escondidos en Dios, "que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto" (Concilio Vaticano I: DS 3015). Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón e incluso a la fe de Israel antes de la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo. (cfr. Catecismo Iglesia Católica, numerales 234 y 237). 
 
    El Papa Francisco nos enseñó que: "La Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás. (cfr. Ángelus, 12 de junio, 2022).
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
¡Oh, Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!
¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos los movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador...
¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.
Y tú, ¡oh, Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.
¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a ti; sepultaos en mi para que yo me sepulte en ti, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas. Fuente: (Beata Isabel de la trinidad). 
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