EL ESPÍRITU SANTO ES SEÑOR Y DADOR DE VIDA
EL ESPÍRITU SANTO ES SEÑOR Y DADOR DE VIDA
Evangelio domingo 24 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Al atardecer de
aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos,
las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en
medio de ellos y les dijo: «La paz con ustedes». Dicho
esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al
Señor.
Jesús les dijo otra vez: «La paz con ustedes. Como el Padre me envió,
también yo los envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el
Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a
quienes se los retengan, les quedan retenidos».
Juan 20, 19-23
Con la fiesta de Pentecostés los
católicos damos gracias a Dios por ese regalo maravilloso que él mismo había
prometido y que llega a cumplirse como la presencia del Espíritu Santo en
todos aquellos que van a cumplir la misión en nombre del Salvador del mundo.
Sin la gracia y la presencia del Espíritu Santo es imposible que logremos
entender y tener las virtudes necesarias para cumplir con la obra
evangelizadora. El Maestro le cumplió a sus discípulos diciendo: “Les abrió la
inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras. Permanezcan en la
ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. (Lucas
24, 45 y 49).
El Espíritu Santo es la tercera
Persona de la Santísima Trinidad; es el gran don de Cristo Resucitado que abre
nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús. El Espíritu Santo nos
recuerda todo y nos lo enseña todo. El Espíritu Santo anuncia el que ha de
venir, que es Jesucristo. El Espíritu Santo nos fortalece en los momentos de
debilidad. El nombre propio del Espíritu
Santo en su primera acepción significa soplo, aire, viento.
El Espíritu produce maravillas en
todas las personas que lo reciben y lo aceptan con Fe. La Escritura nos
dice que llegó como un viento impetuoso, como lenguas de fuego, quedaron todos
llenos del Espíritu y comenzaron a hablar en lenguas. (Hechos 2, 1-4).
El Espíritu santo permite la
unidad en medio de la diversidad. Todo lo que hacemos y decimos es gracias
al Espíritu de Dios. Existe diversidad de dones, de ministerios, de acciones,
pero Dios es el mismo que actúa en todos. (1 Corintios 12, 3-7).
El Espíritu Santo lo conocemos a
través de los signos. Por ejemplo: El agua en el sacramento del Bautismo se
convierte en signo sacramental. Nacemos a una vida nueva. (Juan 19, 34). La
unción con el óleo es signo sacramental del Espíritu en la confirmación. El
fuego significa la fuerza transformadora del Espíritu Santo, Jesucristo bautiza
con el Espíritu Santo y fuego. (Lucas 3, 16).
ORACIÓN EN
PENTECOSTÉS
“Espíritu Santo, ven
a nuestras vidas y renueva nuestro corazón.
Enciende en
nosotros el fuego de tu amor,
danos sabiduría
para elegir el bien,
fortaleza para no
rendirnos en la prueba,
y piedad para
vivir como hijos de Dios.
Ilumina a tu
Iglesia,
sostén a nuestras
familias, consola a los que sufren y haznos testigos valientes de Jesucristo.
Amén.”
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/uYNSbWQVAf8
