23 de mayo de 2026

EL ESPÍRITU SANTO ES SEÑOR Y DADOR DE VIDA


EL ESPÍRITU SANTO ES SEÑOR Y DADOR DE VIDA
        
Evangelio domingo 24 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.
 
Jesús les dijo otra vez: «La paz con ustedes. Como el Padre me envió, también yo los envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos».
 Juan 20, 19-23
 
            Con la fiesta de Pentecostés los católicos damos gracias a Dios por ese regalo maravilloso que él mismo había prometido y que llega a cumplirse como la presencia del Espíritu Santo en todos aquellos que van a cumplir la misión en nombre del Salvador del mundo. Sin la gracia y la presencia del Espíritu Santo es imposible que logremos entender y tener las virtudes necesarias para cumplir con la obra evangelizadora. El Maestro le cumplió a sus discípulos diciendo: “Les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. (Lucas 24, 45 y 49).
 
            El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad; es el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús. El Espíritu Santo nos recuerda todo y nos lo enseña todo. El Espíritu Santo anuncia el que ha de venir, que es Jesucristo. El Espíritu Santo nos fortalece en los momentos de debilidad.  El nombre propio del Espíritu Santo en su primera acepción significa soplo, aire, viento.
 
            El Espíritu produce maravillas en todas las personas que lo reciben y lo aceptan con Fe. La Escritura nos dice que llegó como un viento impetuoso, como lenguas de fuego, quedaron todos llenos del Espíritu y comenzaron a hablar en lenguas. (Hechos 2, 1-4).
 
            El Espíritu santo permite la unidad en medio de la diversidad. Todo lo que hacemos y decimos es gracias al Espíritu de Dios. Existe diversidad de dones, de ministerios, de acciones, pero Dios es el mismo que actúa en todos. (1 Corintios 12, 3-7). 
 
            El Espíritu Santo lo conocemos a través de los signos. Por ejemplo: El agua en el sacramento del Bautismo se convierte en signo sacramental. Nacemos a una vida nueva. (Juan 19, 34). La unción con el óleo es signo sacramental del Espíritu en la confirmación. El fuego significa la fuerza transformadora del Espíritu Santo, Jesucristo bautiza con el Espíritu Santo y fuego. (Lucas 3, 16).
 
ORACIÓN EN PENTECOSTÉS
“Espíritu Santo, ven a nuestras vidas y renueva nuestro corazón.
Enciende en nosotros el fuego de tu amor,
danos sabiduría para elegir el bien,
fortaleza para no rendirnos en la prueba,
y piedad para vivir como hijos de Dios.
Ilumina a tu Iglesia,
sostén a nuestras familias, consola a los que sufren y haznos testigos valientes de Jesucristo.
Amén.”
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https://youtu.be/uYNSbWQVAf8