17 de marzo de 2026

JESUCRISTO CONTINÚA LA OBRA DE SU PADRE Evangelio miércoles 18 de marzo 2026


JESUCRISTO CONTINÚA EL PROGRAMA DE SU PADRE
El Padre y el Hijo forman la unidad perfecta.        
Evangelio miércoles 18 de marzo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a los judíos: —Mi Padre no deja de trabajar, y yo también trabajo. Por esto los judíos con más ahínco intentaban matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Respondió Jesús y les dijo: —En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; pues lo que Él hace, eso lo hace del mismo modo el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace, y le mostrará obras mayores que éstas para que vosotros os maravilléis.
 
Pues así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida a quienes quiere. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.” Juan 5, 17-30
 
            Existe la unidad perfecta entre el Padre celestial y su Hijo Jesucristo. La clave de dicha perfección está en la voluntad. El Hijo de Dios se pone a disposición de su Padre celestial diciendo: “Aquí estoy oh Dios para hacer tu voluntad” (Salmo 39. Hebreos 10,9). El Salvador del mundo revela el secreto para que la misión que Él cumple sean los mismos sentimientos de su Padre, sin cambiar absolutamente nada. Dice el Nazareno: “No puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”. (Juan 5, 30)
 
            Jesucristo propone como modelo a su Padre celestial: Dice el Hijo: Sean santos, porque yo el señor su Dios, soy santo. (cfr. Levítico 19, 1). De la misma manera, amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Levítico 19, 18). Sean perfectos, como es perfecto el Padre que está en el cielo. (Mateo 5, 48). Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo (Mateo 5, 44-45).
 
La misma Escritura nos enseña que: Dios envió a su Hijo único, para que Él se encargara de comunicar los planes de su Padre celestial. (cfr. Juan 3, 14-21).  Jesucristo se prepara para el momento cumbre de su vida, y pide a su Padre celeste que aleje toda tentación. La propuesta es: Que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieras. (cfr. Marcos 14, 36). 
 
            Jesús desarrolla el programa de su Padre celestial. La ocasión para conocerlo y asimilarlo es la fe. La obra de Dios habla por sí misma. Así lo confirma el mismo Jesucristo, y por supuesto que se lamenta de la terquedad de las personas: “La sabiduría se justifica por sus obras” (Mateo 11, 19).
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https://youtu.be/71M5NALWxkc