3 de marzo de 2026

LA MISIÓN TIENE SU COMPROMISO Evangelio miércoles 4 de marzo 2026


LA MISIÓN TIENE SUS PROPIOS COMPROMISOS
El buen misionero no espera nada a cambio
Evangelio miércoles 4 de marzo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
 
Entonces se le acercó la madre de los hijos del Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberán; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». °°° Mateo 20, 17-28
 
            La misión tiene sus compromisos. Son un conjunto de realidades que se van dando a medida que avanza una misión. Se van alcanzando objetivos. Se van asumiendo dificultades y persecuciones normales de la misión. El punto final es el éxito de la misión. El Maestro resucitará al tercer día. Jesucristo abre la inteligencia y el entendimiento de sus seguidores para que comprendan los momentos buenos y difíciles de la misión.
 
El profeta ya había anunciado lo que iba a suceder con la vida del Hijo de Dios al cumplir su misión: “El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían”. (Isaías 50, 4-7). 
 
            Jesucristo nos define la misión y la vida que debemos llevar. Las tentaciones que debemos vencer son: La tentación del poder. Las rivalidades entre las personas. El buen discípulo no pide nada a cambio. La figura bíblica del “Siervo” es una excelente recomendación para superar las históricas debilidades que no han permitido que muchas personas logren cumplir bien con la misión.
 
¿Cómo es el siervo en la persona de Cristo Jesús? “Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra”. (Isaías 42, 1-4).
 
            El Papa Francisco propuso el servicio como remedio contra las ambiciones del poder: “Sirvan unos a otros, sean hermanos en el servicio, no a la ambición, no a dominar a los demás, no a pisotear al otro. (cfr. Homilía, 18 de abril, 2019).
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https://youtu.be/7wHyZWj2_m8