26 de marzo de 2026

UN CRISTIANISMO DIVIDIDO NO FUNCIONA Evangelio viernes 27 de marzo 2026


UN CRISTIANISMO DIVIDIDO NO FUNCIONA
El Padre y el Hijo forman la unidad perfecta.           
Evangelio viernes 27 de marzo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre les he mostrado. ¿Por cuál de esas obras quieren apedrearme?» Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios». Jesús les respondió: «¿No está escrito en su Ley: Yo he dicho: dioses son?
 
Si la escritura llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios - y no puede fallar la Escritura -a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿Cómo dicen que blasfema por haber dicho: "Yo soy Hijo de Dios"? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, aunque a mí no me crean, crean por las obras, y así sabrán y conocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre». °°° Juan 10, 31-42
 
            Rechazar a Jesucristo en nombre de Dios es supremamente contradictorio. Hasta qué punto la inteligencia de un ser humano no logra encontrar la relación entre el Padre celestial que es el mismo Dios para los judíos y Jesús de Nazareth que es su Hijo, habla en nombre del Padre y se presenta en nombre del Padre. La conclusión más equivocada es llamarlo “Blasfemo”. “Siendo hombre te haces a ti mismo Dios” (Juan 10, 33).
 
            Históricamente hablando ha habido cantidad de casos tristes que han acontecido por persona que en nombre de una ley o en nombre de una religión persiguen a los demás, juzgan a los demás, le cierran el paso a los demás. No tiene sentido que alguien diga en nombre de tal concepto religioso yo tengo autoridad para cerrarle a usted su vida.
 
            Jesucristo a lo largo de su ministerio a través de su Palabra quiso convencer al mundo judío para que pudieran vivir en paz y en armonía con los demás. El punto estaba en la interpretación extrema de la Palabra de Dios, de la ley de Dios. En otras palabras la razón de la discordia es querer utilizar la religión o la Palabra para entrar en conflicto con los demás.
 
            La Iglesia Católica instituida por el mismo Jesucristo siguió avanzando con este tema, insistiendo en lograr la unidad de vida entre todos aquellos que cumplimos una misión. Con motivo del Concilio Ecuménico Vaticano II la Iglesia propuso como obligatorio pensar en el tema del Ecumenismo. San Juan Pablo II decía que esta es una necesidad urgente en la Iglesia.
 
            La inquietud sería resolver el enfrentamiento de dos realidades: La voluntad de Jesucristo con respecto a la Iglesia, es decir una sola Iglesia y un cristianismo no dividido.
            La primera base del ecumenismo la propuso el mismo Jesucristo: “Que todos sean uno para que el mundo crea” (Juan 17, 21).
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https://youtu.be/FDLClIEo994