PERDONAR ES OBRA DE CARIDAD Evangelio martes 10 de marzo 2026
EL PERDÓN ES EXCELENTE OBRA DE CARIDAD
Si no perdonas, difícilmente te van a perdonar.
Evangelio martes 10 de marzo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Acercándose
Pedro a Jesús le preguntó: Señor, ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas
que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta
siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: el
Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus
siervos.
Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil
talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su
mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo
se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo
te lo pagaré." Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en
libertad y le perdonó la deuda.” °°° Mateo 18, 21-35.
Perdonar no es fácil. El corazón
y la mente de cantidad de personas está más en la línea de exigir cambio,
conversión de vida, ofrecer disculpas, arrepentirse y menos en tener la
actitud caritativa de perdonas. Debemos entender el Perdón como la
perfección de la Caridad.
La tercera virtud
teologal en nuestra vida cristiana católica nos pide tener siempre caridad para
con todas las personas. Perdonar es una maravillosa obra de caridad. No
podemos caer en la tentación de ser perdonados y ser tratados bien, mientras
somos en algunos momentos tan injustos con las debilidades de los demás.
La Escritura nos ofrece una buena
variedad de caminos para que lleguemos a convencernos que es muy importante
perdonar. El perdón que enseña el Maestro de Nazareth es permanente, es
siempre, tiene la condición de no amenazar a la persona o de recordarle el
mal que cometió. Dice la Escritura: Amar a los enemigos y orar por quienes nos
critican, envidian y censuran es una buena obra de caridad.
No maldecir
nunca. (cfr. Romanos 12, 14). En el corazón de Dios no existe la posibilidad
de dividir la sociedad entre buenos y malos. Al contrario, Él hace caer la
lluvia sobre justos y pecadores. El apóstol de los gentiles nos pide que no
devolvamos mal por mal. (Romanos 12, 17).
Un buen consejo para no negarle el
perdón a nadie es tomar conciencia que no debemos mirar el pequeño defecto
que tiene una persona sino los defectos que tengo en mi personalidad. (cfr.
Mateo 7, 3). Dios cree que los enfermos somos los que necesitamos de un médico.
(cfr. Mateo 9, 13).
No nos
preocupemos por ofrecer ofrendas materiales a los demás, sino de tener
compasión con las personas. Lo que Dios quiere es misericordia. (cfr. Mateo 9,
13). Si una persona se ha preocupado por ser misericordioso en toda su vida, no
debe preocuparse por el juicio final de su vida. (Santiago 2, 13).
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