20 de marzo de 2026

FE Y OBRAS FUNCIONAN EN COMÚN Evangelio sábado 21 de marzo 2026


LA FE Y LAS OBRAS NO SE PUEDEN SEPARAR
El mal ejemplo lastima mucho la Fe
Evangelio sábado 21 de marzo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“De entre la multitud que escuchaba los discursos de Jesús, unos decían: —Éste es verdaderamente el profeta. Otros: — Éste es el Cristo. En cambio, otros replicaban: —¿Acaso el Cristo viene de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David y de Belén, la aldea de donde era David? Se produjo entonces un desacuerdo entre la multitud por su causa. Algunos de ellos querían prenderle, pero nadie puso las manos sobre él.
 
Volvieron los alguaciles a los príncipes de los sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: —¿Por qué no lo habéis traído? Respondieron los alguaciles: —Jamás habló así hombre alguno. Les replicaron entonces los fariseos: —¿También vosotros habéis sido engañados? Acaso alguien de las autoridades o de los fariseos ha creído en él? Pero esta gente, que desconoce la Ley, son unos malditos. Nicodemo, aquel que ya había ido antes adonde Jesús y que era uno de ellos, les dijo: —¿Es que nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle oído antes y conocer lo que ha hecho?” °°° Juan 7, 40-53
 
            Para vivir correctamente nuestra religión, nuestra Fe, nuestra vida eclesial, es importante tener conceptos claros y evidentes en lo que creemos y en lo que anunciamos. Cuando no existe el concepto el resultado es la polémica, la violencia, la imposición de las ideas. Jesucristo comenzó a distinguirse en la comunidad judía por su sabiduría, su inteligencia, sus poderes, su procedencia.
 
Todo el pueblo estaba impactado y maravillado de Él. La polémica aparece cuando las autoridades judías y los fariseos no se explican por qué nadie puede detener a Jesús de Nazareth. El pueblo responde: “Jamás ha hablado así hombre alguno”.
 
            Un hombre justo y piadoso llamado Simeón le anuncia a María Santísima y a la humanidad el ser de quien ha llegado al mundo: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción”. (Lucas 2, 34). La ira humana se vuelve incontrolable cuando se trata de tener la razón o tener el poder.
 
Nicodemo pone a pensar a las autoridades según la ley y el espíritu de Dios. Dice: ¿Es que nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle oído antes y conocer lo que ha hecho? (Juan 7, 51). Se calmaron los ánimos. Parece que aprendieron la lección: El odio, la ira, el resentimiento, el deseo desmedido de poder, provoca mucho mal a la Fe y la vida eclesial.
 
            Jesucristo nos regala el modelo perfecto para cumplir con la misión encomendada: La multitud lo reconocía por su testimonio, por sus obras, por su humildad, por su sencillez. Había una relación perfecta entre lo que el Hijo de Dios proclamaba y la manera como Él mismo se relacionaba y trataba a la comunidad. La Fe y las obras no se deben separar.
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https://youtu.be/AZXiVBZ6k3Q