El Triduo Pascual es la esencia de nuestra Fe
Evangelio domingo 29 de marzo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
°°° «Uno de los
Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, y les dijo:
«¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas
de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. El primer día de los Ázimos, los discípulos
se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que te hagamos los
preparativos para comer el cordero de Pascua?» Él les dijo: «Id a la ciudad, a
casa de fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu
casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos." °°° Mateo 26, 14 - 27,
66.
El Misterio
Pascual hace referencia a un acontecimiento salvífico e histórico “Jesús murió en tiempos de Poncio Pilato,
Padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras, subió al
cielo y está sentado a la derecha del Padre.”
Los católicos celebramos ese misterio: es la esencia de nuestra fe, es
la razón de ser de la Iglesia, es el momento cumbre de la vida de Jesús de
Nazareth, es la oportunidad para cambiar nuestra manera de pensar y de actuar
en la sociedad que vivimos. Para sanar nuestros corazones. Para volver por los
caminos de Dios. Para comprender el misterio de Aquel que superó la muerte y
nos abrió las puertas hacia la vida eterna.
El Papa
Francisco nos enseña que Jesucristo sorprende con su manera de ser, con su
manera de hablar, con sus propias decisiones: “Jesús nos sorprende desde el primer momento. Su
gente lo acoge con solemnidad, pero Él entra en Jerusalén sobre un humilde
burrito. La gente espera para la Pascua al libertador poderoso, pero Jesús
viene para cumplir la Pascua con su sacrificio. Su gente espera celebrar la
victoria sobre los romanos con la espada, pero Jesús viene a celebrar la
victoria de Dios con la cruz. ¿Qué le sucedió a aquella gente, que en pocos
días pasó de aclamar con hosannas a Jesús a gritar “crucifícalo”? ¿Qué les
sucedió? (cfr. Homilía, 28 de marzo 2021).
Jesucristo asume el dolor, el
sufrimiento, la pasión, la humillación de los judíos, la hipocresía de Judas
Iscariote, el madero de la Cruz, la soledad y el silencio, en aras de la
salvación del mundo. Humildad, sencillez y nobleza de corazón identifican al
Nazareno en su propósito salvífico. San Pedro explica la muerte del Maestro
diciendo: “A ese hombre que lo hicieron morir en una Cruz, Dios lo resucitó
librándolo de las angustias de la muerte” (Hechos 2, 22-24).
¿CÓMO PUEDO VIVIR
MEJOR EL TRIDUO PASCUAL?
Cinco caminos para vivir y entender
el misterio pascual de Jesús de Nazareth
LO PRIMERO
La oración: Es un momento muy
propicio para el encuentro con el Señor. Es la interiorización de ese gran
Misterio: Pasión - Muerte y Resurrección.
Es la manera como el pueblo creyente alaba y glorifica el nombre de aquel
que es la luz del mundo, la esperanza, la vida, el perdón y la Gracia. Es
lograr la contemplación de Jesús en el madero de la gloria y la esperanza, es
seguir paso a paso la gran enseñanza del Maestro de la fe: El que cree en Mí no
morirá jamás.
El Espíritu Santo es el gran
artífice de nuestra oración. Los
apóstoles esperaban la venida del Espíritu Santo en un ambiente de oración.
(cfr. Hechos 1, 14). La primera experiencia
como vida de Iglesia, se dio en la enseñanza, en la comunión, en la fracción
del pan y en la oración. (cfr. Hechos 2, 42). Los salmos en la Sagrada
Escritura son un buen ambiente de oración y alabanza a Dios creador. (cfr.
Lucas 24, 27. 44). (cfr. Catecismo
Iglesia, 2623-2625)
LO SEGUNDO
La Reflexión: Es un ambiente
privilegiado para volver sobre aquellos temas que tanto repetimos pero que aún
no hacen eco en el comportamiento diario.
Es lograr tomar conciencia de la importancia de una vida orientada desde
la fe. Es descubrir el valor de la Penitencia, la oración, el sacrificio, la
hermandad, la unidad, la conversión, abrirse a la esperanza de una mentalidad
siempre nueva y siempre fresca “todo lo puedo en Aquel que me conforta”.
Debemos aprender a reflexionar y
discernir para poder saber cuál es la voluntad de Dios. El apóstol san Pablo
recomienda: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien
transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál
es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto.”
(Romanos 12, 2).
Cuando hablamos poco, cometemos
menos errores y fastidiamos menos a los demás
Si Guardamos
silencio en la imaginación, juzgamos menos y amamos más a los demás
Si Guardamos
silencio en la memoria, olvidamos más rápido y no archivamos rencor
Si Guardamos
silencio en el corazón, tenemos sentimientos más nobles, puros y sinceros
Si Guardamos
silencio en el espíritu, nos entendemos más con Dios y su Santa Palabra
LO TERCERO
La Reconciliación: Es tiempo de
Gracia. Es una Gracia especial que Dios
nos concede para volver al buen camino. Es la oportunidad que se nos presenta
para decirle sí a Dios, no a todo aquello que me aleje de la bondad y el amor
del Señor. Es aprender a caminar de la
mano de Dios. Es la propuesta de un Dios que me enseña a caminar “Vete y no
vuelvas a pecar”. De un Dios que me enseña a entenderme con los demás “Perdona
setenta veces siete” “Ama a tus enemigos” “ora por los que sufren”.
LO CUARTO
Celebración comunitaria de la Fe.
Vivir esa fe en comunión con mis hermanos. Es un encuentro de la gran familia
eclesial. Es la celebración de lo que creemos y de lo que vivimos diariamente
“Jesucristo murió y resucitó por la salvación de todos”. Es una celebración universal del día en que
cambió la historia del mundo. Es la unidad de una fe que nos beneficia a todos
y nos permite luchar unidos por la paz y la reconciliación de los hombres
“Convertíos de todo corazón” “Conviértete, cree y vive en Evangelio”
LO QUINTO
La resurrección. Me decido por una vida nueva. Es el fruto de
un proceso. Un proceso que se inició el
Miércoles de ceniza con esa gran convocatoria bíblica: Recuerda quién eres,
Revisa tus propias limitaciones, emprende un camino de conversión: por el bien
tuyo, por el bien de los demás, por el bien social. Resucitar implica decir que
el proceso se vivió en toda su plenitud, se puso todo el esfuerzo, se tomó la
decisión firme de ganar la Gloria. Se
vence el mal con la fuerza del bien, con el convencimiento de aceptar a
Jesucristo único camino de salvación y liberación para quien ha puesto su
confianza en El. “Vayan y anuncien lo que han visto y han odio.”
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