MANSEDUMBRE Y BONDAD EN EL BUEN PASTOR Evangelio domingo 26 de abril 2026
¿QUIÉN ES EL BUEN PASTOR?
Bondad y Mansedumbre en un Pastor.
Evangelio domingo 26 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“En verdad, en
verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino
que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra
por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas
escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.
Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le
siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán
de él, porque no conocen la voz de los extraños» °°° Juan 10, 1-10
¿Quién podrá ser el buen pastor? Buena
catequesis del Salvador del mundo para enseñar a todos aquellos que en la
historia lo van a representar a Él. Lo primero y definitivo es que existe
un excelente pastor, un máximo pastor, un perfecto pastor. Es Jesús de
Nazareth. El ideal para todos los pastores sería lograr seguir el camino del
supremo pastor. Identificarse con su ser, con sus dones, con sus talentos, con
sus carismas, con la nobleza de corazón que le permitió ser conocido por toda
la comunidad. “Él es el buen Pastor”.
El buen Pastor se presenta así
mismo. No engaña a las ovejas. Entra por la puerta donde lo vean todos. Todos
conocen su voz. Da la vida por sus ovejas. Defiende y protege a sus ovejas.
Conoce sus ovejas y ellas lo conocen. Al contrario quien no asume su misión de
pastor será aquella persona que denunció el profeta Ezequiel en el siglo VI aC:
“¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! No han
fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la
herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba
perdida.
Al contrario, las
han dominado con rigor y crueldad.” (Ezequiel 34, 1-6). El problema central
es no tener tiempo para las ovejas.
Distingue a un buen pastor su
mansedumbre, su bondad, su preocupación fundamental por las ovejas que le han
encomendado. El Papa Francisco enseñaba: Ser pastor, especialmente en
tiempos de Cristo, no era solo un oficio, era toda una vida: no se trataba de
tener una ocupación determinada, sino de compartir los días enteros, e incluso
las noches, con las ovejas, de vivir. Jesús no es solo un pastor bueno que
comparte la vida del rebaño; Jesús es el Buen Pastor, que por nosotros
sacrificó la vida y, resucitado, nos dio su Espíritu. (cfr. Ángelus, 21 de
abril, 2024).
“Cuando hay un buen pastor que
hace avanzar, hay un rebaño que sigue adelante. El buen pastor escucha al
rebaño, conduce al rebaño, cura al rebaño. Y la grey sabe distinguir entre
los pastores, no se equivoca: el rebaño confía en el buen Pastor, confía en
Jesús. Sólo el pastor que se parece a Jesús da confianza al rebaño, porque Él
es la puerta. (cfr. Papa Francisco, homilía, 3 de mayo 2020)
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