21 de febrero 2019. Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de
San Sebastián (España) afirmó en un artículo que la dignidad de la persona
humana radica en “su mismo ser espiritual” y no en su utilidad, por lo que la
persona más pobre del planeta tiene la misma dignidad que el más millonario. El
Prelado dijo estas palabras en un artículo publicado en el Diario Vasco
titulado “la dignidad sobre la vida humana” en el que habla sobre la eutanasia
y la importancia de los cuidados paliativos
Indicó que aunque “se ha avanzado mucho en este terreno”,
aún no es suficiente. Advirtió que “está latente la tentación de coger el
‘atajo’ de la Ley de Eutanasia, ahorrándose el esfuerzo que requiere la apuesta
humanitaria de una Ley de Cuidados Paliativos”. Mons. Munilla explicó que “el
debate político elude la cuestión antropológica” sobre si existe o no un
derecho al suicidio asistido y también apunta a que “los Estados occidentales son mucho más reticentes a la hora de asumir
el supuesto derecho a la eutanasia”.
El Obispo planteó algunas preguntas sobre si esa reticencia
se debe a que puede ser “imposible combatir
la lacra social del suicidio, la primera causa de muerte en determinadas
franjas de edad, al mismo tiempo que se legaliza la eutanasia”. El Prelado
aseguró que “la clave última para abordar el debate de la eutanasia, al igual
que el del aborto, es afrontar la
cuestión de la dignidad de la vida humana”. Mons. Munilla indicó que la
ausencia de la filosofía y de la religión en los planes formativos, “ha
generado que la sensibilidad social se haya ido conformando meramente desde los
impactos emotivos”.
Por eso es evidente que “la relegación de la racionalidad en favor de la emotividad, combinada
con el individualismo y el utilitarismo, dificulta enormemente un
discernimiento objetivo”. Además subrayó que los creyentes “de cualquier
confesión religiosa”, así como los no creyentes “necesitamos construir nuestra
convivencia social sobre un Derecho Natural”. “El hecho de que el inicio y el
final de la vida no nos pertenezcan, tiene una razón de ser: la dignidad de la condición humana está muy
por encima de la del resto de la naturaleza”, explica el Prelado. Subrayó
“la dignidad última de la condición humana está en su mismo ser espiritual; y
no meramente en su utilidad, estados de ánimo, popularidad, éxito amoroso,
salud, situación económica..., y otros muchos factores que, por muy
condicionantes que puedan ser, no son capaces de agotar la dignidad del ser
humano”.
En ese sentido el Obispo explica que “el “ser” está por encima del ‘tener’”, por lo que la persona más
pobre del planeta Tierra tiene la misma dignidad que el más millonario. También
asegura que “el “ser” está por encima del ‘hacer’”, es decir, que las
capacidades, la inteligencia no suma ni resta a la dignidad, sino que tienen la
misma sea cual sea el “curriculum” de la persona. Además “el ‘ser’ está por encima de la ‘afectividad’”, y que la dignidad
humana está sobre el “impacto emocional que las diversas circunstancias generan
en nosotros”. El “ser” está por encima
del “querer”, indicó Mons. Munilla, pues “no ha sido nuestra voluntad la
que ha dado a luz a la vida, sino la vida la que ha dado a luz a nuestra
voluntad”.
Además, Mons. Munilla subrayó que “la dignidad del ser humano está sustentada en su condición personal,
que supera la mera biología” y es esto “lo que nos hace dignos de ser amados
incondicionalmente, más allá de nuestros méritos, limitaciones, incluso de
nuestras capacidades emocionales... Sí, ¡el amor supera infinitamente a la
emoción humana!” Ante las personas que aseguran que no querrían ser una carga
en los últimos años de su vida, el Prelado dijo que aunque esta afirmación nace
de un buen corazón, “encierra un gran error”, ya que “el cuidado de nuestros padres nos dignifica a los hijos, además de
preservarnos de la frivolidad de la vida”. Precisamente son los “ancianos,
enfermos y discapacitados” los que nos ayudan “a abrir los ojos acerca del
valor y la dignidad inviolable de la vida humana”, aseguró. Fuente: Aciprensa.
Redacción.