26 de abril de 2026

UN PASTOR BUENO Evangelio lunes 27 de abril 2026


UN PASTOR BUENO SIEMPRE PIENSA EN LOS DEMÁS
Caridad pastoral en un pastor bueno
Evangelio lunes 27 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.” °°° Juan 10, 11-18
 
            Jesucristo es un gran modelo de un “Pastor Bueno”. Es una connotación que abarca toda su personalidad, su forma de hablar, su forma de ser, la forma como trata a las ovejas, la solución que plantea a los problemas que va encontrando en la comunidad. Un pastor bueno siempre piensa en los demás.

            Un Pastor Bueno se distingue porque siempre está pendiente de sus ovejas, no las olvida, tiene tiempo disponible. La bondad del Pastor permite estar muy atento a la debilidad, limitación y enfermedad en sus ovejas. Quien aspira a ser un Pastor Bueno recuerda en su conciencia y en su corazón los momentos de caridad y misericordia de su Máximo Pastor: Se preocupa de los más débiles y abandonados. “Lo que hicieron con ellos, lo han hecho conmigo” (Mateo 25, 40). 

Está con los leprosos. (Marcos 1, 40-42). Acoge y escucha a los pecadores y marginados. (Lucas 15, 1-2). Valora y está en comunión con las mujeres. María de Magdala, Juana, Susana, etc. (Lucas 8, 1-3). Defiende a los pobres: “Los pobres siempre estarán con ustedes” (Marcos 14, 7). Comparte el dolor ante la muerte. Llegó a Betania ante la muerte de Lázaro. (Juan 11, 17-21).
 
            San Juan Pablo II enseñó la importancia de que cada ministro de Dios se configure con Cristo Cabeza y Pastor y Caridad Pastoral. «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10, 45). El servicio de Jesús alcanza su máxima expresión en su muerte. La autoridad de Jesucristo como cabeza coincide, pues, con su servicio, con su entrega, con su dedicación total, humilde y amorosa a la Iglesia. Todo esto lo hizo en perfecta obediencia al Padre.

            Toda la vida de Jesucristo se centró en la caridad pastoral. En virtud de su consagración, los sacerdotes se configuran con Jesús, el buen pastor, y están llamados a imitar y vivir su caridad pastoral. (cfr. Exhortación, Pastores Dabo Vobis, numerales 21 y 22).
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https://youtu.be/QapfeR2Mm-k