29 de abril de 2026

DAMOS RESPUESTA A LA FIDELIDAD DIVINA Evangelio jueves 30 de abril 2026


DAMOS RESPUESTA A LA FIDELIDAD
QUE VIENE DE DIOS
La fidelidad de Dios es paciente
Evangelio jueves 30 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos serán si lo cumplen. No me refiero a todos ustedes; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que come mi pan ha alzado contra mí su talón».
 
«Les digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean que Yo Soy. En verdad, en verdad les digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado». Juan 13, 16-20
 
            La fidelidad es una condición necesaria para cumplir con la misión que el Maestro nos encomienda. Es condición para compartir la vida cristiana con los demás. Es condición para hacer la voluntad de Dios. Es condición para saber administrar los dones y talentos que el mismo Dios nos regala. Es condición para ganar la vida eterna.
 
Es condición para el gran proyecto de amor en la vida de un hogar cristiano. Lo contrario a la fidelidad es la traición. Molesta demasiado a Dios, lastima la misión, derrumba la confianza que Dios deposita en nosotros, es un momento de profunda tristeza. El Maestro dice: “El que come mi pan ha alzado contra mí su talón” (Juan 13, 18).
 
            Cuando un creyente, un misionero, un consagrado es fiel a Dios, a su Palabra, a sus mandatos, es un gran representante de Dios en el mundo. El apóstol san Pablo estando en Antioquia de Pisidia dijo a la comunidad judía: “Dios les suscitó un Rey como David a quien acreditó diciendo: Encontré a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, que hará en todo mi voluntad. (Hechos 13, 22).
 
Logró hacer la voluntad de quien lo envió porque asumió la fidelidad. Juan el bautista cumplió perfectamente su misión. Se puede decir que lo logró gracias a su fe, a su formación en la Palabra, a su humildad y sencillez, midió con precisión matemática dónde iniciaba y dónde terminaba su misión.  La esencia estaba en ser el precursor del Salvador del mundo y fue muy fiel a esa tarea.
 
            El Papa Francisco enseñaba que nuestra fidelidad es la respuesta a la fidelidad de Dios. Dios que es fiel a su palabra, que es fiel a su promesa, que camina con su pueblo llevando a cabo la promesa al lado de su pueblo. La fidelidad de Dios es una fidelidad paciente: tiene paciencia con su pueblo, lo escucha, lo guía, le explica lentamente y calienta su corazón, como lo hizo con estos dos discípulos que se alejaban de Jerusalén: conforta sus corazones para que vuelvan a casa (cfr. Lucas 24, 32-33). (cfr. Papa Francisco, Homilía, 15 de abril, 2020).
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https://youtu.be/HN3wgJNNobk