DAMOS RESPUESTA A LA FIDELIDAD DIVINA Evangelio jueves 30 de abril 2026
DAMOS RESPUESTA A LA FIDELIDAD
QUE VIENE DE DIOS
La fidelidad de Dios es paciente
Evangelio jueves 30 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“En verdad, en
verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le
envía. Sabiendo esto, dichosos serán si lo cumplen. No me refiero a todos ustedes;
yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que
come mi pan ha alzado contra mí su talón».
«Les digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean
que Yo Soy. En verdad, en verdad les digo: quien acoja al que yo envíe me acoge
a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado». Juan 13, 16-20
La fidelidad es una condición
necesaria para cumplir con la misión que el Maestro nos encomienda. Es
condición para compartir la vida cristiana con los demás. Es condición para
hacer la voluntad de Dios. Es condición para saber administrar los dones y
talentos que el mismo Dios nos regala. Es condición para ganar la vida eterna.
Es condición para
el gran proyecto de amor en la vida de un hogar cristiano. Lo contrario a la
fidelidad es la traición. Molesta demasiado a Dios, lastima la misión, derrumba
la confianza que Dios deposita en nosotros, es un momento de profunda
tristeza. El Maestro dice: “El que come mi pan ha alzado contra mí su talón”
(Juan 13, 18).
Cuando un creyente, un misionero,
un consagrado es fiel a Dios, a su Palabra, a sus mandatos, es un gran representante
de Dios en el mundo. El apóstol san Pablo estando en Antioquia de Pisidia
dijo a la comunidad judía: “Dios les suscitó un Rey como David a quien acreditó
diciendo: Encontré a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, que hará en
todo mi voluntad. (Hechos 13, 22).
Logró hacer la
voluntad de quien lo envió porque asumió la fidelidad. Juan el bautista cumplió
perfectamente su misión.
Se puede decir que lo logró gracias a su fe, a su formación en la Palabra, a su
humildad y sencillez, midió con precisión matemática dónde iniciaba y dónde
terminaba su misión. La esencia estaba
en ser el precursor del Salvador del mundo y fue muy fiel a esa tarea.
El Papa Francisco enseñaba que
nuestra fidelidad es la respuesta a la fidelidad de Dios. Dios que es fiel
a su palabra, que es fiel a su promesa, que camina con su pueblo llevando a
cabo la promesa al lado de su pueblo. La fidelidad de Dios es una fidelidad
paciente: tiene paciencia con su pueblo, lo escucha, lo guía, le explica
lentamente y calienta su corazón, como lo hizo con estos dos discípulos que se
alejaban de Jerusalén: conforta sus corazones para que vuelvan a casa (cfr. Lucas
24, 32-33). (cfr. Papa Francisco, Homilía, 15 de abril, 2020).
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/HN3wgJNNobk
