El éxito misionera está en la oración y la meditación de la Palabra
Evangelio jueves 1 de octubre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Designó el Señor otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha, y los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Miren que los envío como corderos en medio de lobos.No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saluden a nadie en el camino. En la casa en que entren, digan primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a ustedes. Permanezcan en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario” °°° Lucas 10, 1-12
El Hijo de Dios está pensando en
el futuro éxito de la misión. El objetivo es anunciar la Buena Nueva de la
salvación para que la sociedad guiada por el Espíritu de la Palabra logre
encontrar medios de salvación y de liberación cristiana. Se supone que el éxito
de una misión está en que los enviados cumplan fielmente la tarea que
les encomienda.
Dos ejes fundamentales permiten una buena misión. El primero es que el enviado es muy fiel a lo que debe anunciar y deberá hacerlo con la Palabra y el ejemplo de vida cristiana. El segundo es que dicho misionero goce de ser una persona virtuosa que se convierta en reflejo de la misión.
Quien aspire a ser un buen
discípulo misionero debe conocer su identidad y la tarea que le encomiendan.
Pensemos un poco en su identidad: Quién es la persona frente a su Maestro: “No
es más que el más que su Maestro, ni más que su Señor” (cfr. Mateo 10,24). No
es el primero, sino que es el último. (cfr. Marcos 9,35). Es un apasionado por su Maestro, deja a su
padre y a su madre. (cfr. Lucas 14, 25). Siente un amor extraordinario por las
demás personas: Se aman los unos a los otros. (cfr. Juan 13, 34-35. Tiene un corazón de siervo
Un buen discípulo conoce su
misión. Es un enviado, su autoridad depende su Maestro. Debe aprender a
trabajar y a vivir en comunidad, porque su Maestro los envió de dos en dos.
Debe saber usar los poderes que Dios le da en función de la salvación de las
almas. Vocación cristiana y misión se convierten en sinónimo de desprendimiento
ante la Buena Nueva de Jesús de Nazaret. El apostolado se hace fecundo cuando
hacemos la voluntad de Aquel que lo instituyó.
Santa Teresa del niño Jesús, es
un excelente de aquella persona que asumió fielmente su misión, se comprometió
con su vida en santidad, la oración fue el soporte permanente en su misión.
La Palabra de Dios fue la sabiduría y la fuente de todos sus proyectos. Decía
la santa: “Labraré tu gloria haciéndome una gran santa” Su caminito de
perfección fue: es que Dios es esencialmente Amor Misericordioso. En adelante
verá todas las perfecciones divinas, incluida la justicia, partiendo de la
Misericordia.
ORACIÓN DEL
MISIONERO
“Señor aquí está tu misionero, a quien un día llamaste a llevar por todo el mundo, una buena noticia de esperanza.
Que mi servicio sea una ofrenda de amor
a ti, Buen Pastor y Maestro.
Te ofrezco mi voz para predicar, mis pies para peregrinar, mis manos para ayudar, mis oídos para escuchar el clamor del mundo .
Te ofrezco todo lo que tengo, todo lo que soy, y me uno a tu corazón misionero y misericordioso, pidiéndote con humildad; hazme un instrumento de tu Gracia.
Que a donde me envíes yo vaya, que a donde yo vaya siempre estés tú.
Que yo pueda contar contigo , y que tú puedas contar conmigo.
Señor, que tu presencia sea en mi cada día, como bálsamo de ternura y de confianza.
Lléname de sabiduría y creatividad, que mi deseo sea siempre darte a conocer a todos” (Fuente: Facebook,parroquiasanmiguelarcangel).
SI DESEAS
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https://youtu.be/CQjLb55roUc
Evangelio jueves 1 de octubre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Designó el Señor otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha, y los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Miren que los envío como corderos en medio de lobos.No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saluden a nadie en el camino. En la casa en que entren, digan primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a ustedes. Permanezcan en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario” °°° Lucas 10, 1-12
Dos ejes fundamentales permiten una buena misión. El primero es que el enviado es muy fiel a lo que debe anunciar y deberá hacerlo con la Palabra y el ejemplo de vida cristiana. El segundo es que dicho misionero goce de ser una persona virtuosa que se convierta en reflejo de la misión.
“Señor aquí está tu misionero, a quien un día llamaste a llevar por todo el mundo, una buena noticia de esperanza.
Que mi servicio sea una ofrenda de amor
a ti, Buen Pastor y Maestro.
Te ofrezco mi voz para predicar, mis pies para peregrinar, mis manos para ayudar, mis oídos para escuchar el clamor del mundo .
Te ofrezco todo lo que tengo, todo lo que soy, y me uno a tu corazón misionero y misericordioso, pidiéndote con humildad; hazme un instrumento de tu Gracia.
Que a donde me envíes yo vaya, que a donde yo vaya siempre estés tú.
Que yo pueda contar contigo , y que tú puedas contar conmigo.
Señor, que tu presencia sea en mi cada día, como bálsamo de ternura y de confianza.
Lléname de sabiduría y creatividad, que mi deseo sea siempre darte a conocer a todos” (Fuente: Facebook,parroquiasanmiguelarcangel).
https://youtu.be/CQjLb55roUc

