Evangelio
para el domingo 2 de junio 2019. « °°° Luego los sacó a Betania, levantó las
manos y los bendijo. Y mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue subiendo
al cielo. Ellos se arrodillaron para adorarlo y después se volvieron llenos de
gran alegría a Jerusalén.” °°° (Lucas 24, 46-53). La Ascensión del Señor,
misterio glorioso que encumbra y plenifica la misión de Jesús el Salvador. El
Señor, todo lo hace bien, todo lo sabe, todo lo prevee. El Señor se adelanta a lo que va a acontecer
con motivo de su partida a la derecha del Padre celestial.
En la obra del
Maestro no existe la posibilidad de improvisaciones. No hay espacio, ambiente,
situación y momento en que Él no haya dado el consejo indicado, el camino a
seguir, la norma a tener en cuenta. Su planteamiento es una vida eminentemente
basada en su Palabra y el viento impetuoso de su Santo Espíritu. Palabra y
Espíritu, permiten identificar al exquisito servidor de Dios. Así quedó
consignado en la Sagrada Escritura: “Porque Cristo, levantado sobre la tierra,
atrajo hacia sí a todos (cf. Juan 12, 32); habiendo resucitado de entre los
muertos (cf. Romanos 6, 9), envió sobre los discípulos su Espíritu vivificador,
y por Él hizo a su Cuerpo, que es la Iglesia, sacramento universal de
salvación; estando sentado a la derecha del Padre.” °°° (Lumen Gentium 48).
El Nazareno, sabiamente recuerda a
todos sus seguidores: “el Mesías debía sufrir la muerte y resucitar al tercer
día, y que en su nombre se hará en todo el mundo un llamado al arrepentimiento
para obtener el perdón de los pecados”. Y eso fue lo que realmente ocurrió.
Toda su obra guarda un hilo conductor, que se traduce en su misterio: la
pasión, la muerte, la resurrección; la presencia dinámica y unificadora de su
Santo Espíritu. Si esos fueron los
sentimientos del Salvador del mundo: Es la hora de construir un mundo mejor, es
la hora de darle una respuesta a Dios, es el momento crucial para decirle a
tantos hombres y mujeres que no estamos conformes con el ambiente anti-cristiano
de nuestra sociedad actual.
Por
qué razón se violan los derechos de las personas. Qué pasa con la equivocada
administración de la justicia. Por qué tanto odio. Por qué nos falta tanta
tolerancia y la razón de perdonar a los demás. “Quien no hace nada por cambiar
este mundo, no cree en otro mejor”. Así son las reglas de juego del misterio de
la Ascensión; no es el cumplimiento de un itinerario de Dios Padre para con su
Hijo, sino que es el programa de vida para un mundo mejor. Ama en lugar de
odiar; perdona en lugar de condenar; ayuda en lugar de criticar; trabaja en
lugar de destruir; valora en lugar de escandalizar; vive en comunión con los
demás en lugar de sembrar la cizaña social. Cuida tu salud: El Papa Francisco
afirma: “El Espíritu Santo es el verdadero artífice de las diversas formas de
testimonio con las que la Iglesia y todo bautizado edifican al mundo”. Padre,
Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué.