20 de febrero 2018. Este martes la meditación de los
ejercicios espirituales del Papa Francisco y la Curia Romana se centró en la
necesidad de responder adecuadamente al vacío existencial y a la acedia. Según
informa el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, el P. José Tolentino de
Mendonça, quien tiene a su cargo las meditaciones, dijo que la acedia o pereza
espiritual es una “‘sed de nada’ que nos invade,
más o menos
imperceptiblemente, y nos hace enfermar”. Cuando la acedia o la apatía del alma
afectan a la persona, “ya no tenemos más ganas de nada, miramos la vida sin
color, sin sabor”, generando una tristeza que proviene “de esta incapacidad de
entregarnos al Señor”, alertó el sacerdote en la casa de retiros de Ariccia.
Ante la acedia es esencial recordar “que el corazón humano
es frágil y vulnerable. Cuando nos sentimos amados como una persona única,
sostenidos por una red de afecto y de acompañamiento, cuando sentimos que
hacemos un trabajo que nos interesa o nos apasiona, entonces tenemos la certeza
de existir. Pero cuando nos sentimos abandonados o incomprendidos y con el
corazón herido por dolores que no podemos curar, tenemos la impresión de no
contar para nada para ninguno, queda solo un vacío”.
El P. Tolentino explicó que este “vacío existencial” a veces
se llena “de angustia o con falsos paliativos como la mundanidad, el alcohol,
las redes sociales, el consumismo o la hiperactividad”. Ante esta experiencia,
resaltó el sacerdote, toca a cada quien descubrir “la propia belleza y el
sufrimiento”, ya que “la belleza humana está, en el fondo, en aceptarse como
somos”. “Solo entonces nos descubriremos amados por Dios y preciosos a sus
ojos”. El mejor remedio ante la acedia, el vacío y la indiferencia, “nos lo
ofrece Jesús mismo, quien nos invita a vivir en comunión con Él, no solo
cultivando un vínculo intelectual sino configurándonos en su Pasión, viviendo
el estilo de vida según el suyo”. Según informa Vatican News, el sacerdote
explicó que en la palabra de Cristo “encontramos todo lo que nuestra alma
necesita para encontrar sentido y esperanza; ya que muchas veces la razón de
nuestra desesperación, nuestras caídas y nuestro cansancio es precisamente
nuestra necesidad de buscar refugio en Dios para poder superar todo esto”. Fuente:
Aciprensa Walter Sánchez Silva.