23 de febrero de 2026

CONMEMORACIÓN DEL INFANTICIDIO LEGAL Padre Mario García Isaza.


23 de febrero 2026. LA CONMEMORACIÓN DEL INFANTICIDIO LEGAL… Autor: Padre Mario García Isaza c.m. Formador Seminario Mayor Arquidiócesis de Ibagué. Correo: magarisaz@hotmail.com   
El 21 de febrero de 2022 se publicó la sentencia C-055 de la Corte Constitucional de Colombia, “Causa justa” …- ¡qué brutal ironía! - en la que esa institución establecía que las mujeres en Colombia tenían el “derecho” de asesinar o permitir que se asesinara a sus propios hijos no nacidos. Y desde entonces, año tras año, por estas fechas se “conmemora” ese logro…
 
Hoy, 23 de febrero, en la primera página de El Tiempo aparece, en un titular discreto y como abochornado, la noticia de que “Desde 2022 se han hecho más de 210.000 abortos en Colombia”; y ya en páginas interiores, sin recato y a cuatro columnas, el diario capitalino nos hace saber que PROFAMILIA, esa agencia oficial de muerte, “desde 2022 ha atendido 213.895 procedimientos…solo en 2025 registró 59.532  intervenciones, 3000 más que las practicadas en 2024, ( ¡qué progreso, qué hazaña!); 

se nos informa también allí que un proyecto de acuerdo del Concejo de Bogotá que quería establecer algunos requisitos, como por ejemplo una valoración sicológica previa al acceso al procedimiento abortivo, fue objetado por el alcalde Galán por considerar que tal acuerdo desconocía el “derecho” fundamental de la mujer de poner fin a la vida de su propio hijo
 
Y poniendo la cereza del pastel, El Tiempo trae a colación las declaraciones de la señora Marta Royo, vocera de la citada agencia de muerte, PROFAMILIA, que nos hace saber del maravilloso progreso de Colombia en estas materias: “Colombia ha avanzado de manera significativa en la garantía de aborto como derecho fundamental …El reto ahora es cerrar las brechas que persisten…”
 
Qué de raro tienen semejantes osadías, si ya la misma doña había escrito, hace dos años, ufanándose del aumento del número de abortos practicados: “Es el momento de avanzar y dejar atrás sesgos y posiciones anquilosadas en el tiempo…espero que Colombia siga caminando en esta vía”.
 
No, las cosas no son así. Por más que los corifeos de la muerte continúen en su empeño protervo de paliar la realidad con tramposos eufemismos, y por más que organismos prevaricadores se arroguen el derecho de otorgar patente de legalidad, el aborto, sea cual fuere el momento en que se practique, es un crimen, es un infanticidio, y siempre lo será. Y matar a un inocente no es, no podrá ser jamás, un derecho.
 
La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde su concepción…Desde el siglo primero la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado…Esta enseñanza…no ha cambiado...permanece invariable…La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave…El derecho inalienable de todo ser humano inocente a la vida es un elemento constitutivo de la sociedad y de su legislación… (Catecismo de la Iglesia, 2270-2273)
 
Ahí está, y en innumerable documentos, la doctrina inmarcesible y luminosa de la Iglesia católica. No hay derecho a que sigamos hablando, como lo hace el desquiciado que nos desgobierna, de Colombia como “potencia mundial de la vida”, cuando permitimos y hasta celebramos que se instaure la cultura de la muerte, y mucho menos de la muerte de los más inocentes e inermes. Ese bebé que crece, en un proceso admirable y misterioso, en el seno materno, tiene tanto derecho a vivir como cualquiera de nosotros. ¡No lo maten! ¡No permitamos que lo asesinen! Una y mil veces: ¡No al aborto, sí a la vida!.