NO A LA DESOBEDIENCIA Evangelio miércoles 25 de febrero 2026
NO A LA DESOBEDIENCIA Y REBELDÍA
“La obediencia abre muchas puertas”.
Evangelio miércoles 25 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“La gente se reunía alrededor de Jesús y Él se puso a decirles: Esta
generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra
señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los
ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta
generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír
la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se
levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se
convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más que Jonás.”
Lucas 11, 29-32
Debemos aprender primero la
lección del Nazareno para poder entender y poner en práctica los signos de Dios.
Históricamente recordamos varias actitudes contrarias a los deseos del creador:
Nuestra falta de Fe. “Sin la fe es imposible agradarle a Dios. Nadie se
acerca a Dios si antes no cree que existe”.
(Hebreos 11, 6). Nuestra rebeldía ante los mandatos de Dios.
Cuando alguien rechaza la autoridad de Dios o desobedece los principios
divinos, es alguien rebelde.
Dios le dice a
Samuel: «Estoy arrepentido de haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de
mí y no ha cumplido mis palabras» Samuel respondió a Saúl: «¿Quiere el Señor holocaustos
y sacrificios o quiere que se obedezca su voz? La obediencia vale más que el
sacrificio; la docilidad, más que la grasa de carneros. (1 Samuel 15, 11 y 22).
Nuestra tendencia a dejarnos a
guiar por el mal. Es algo casi inexplicable. El apóstol decía: “No te dejes
vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien”. (Romanos
12, 21). Porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto,
el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Y así, no
hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Pero cuando hago lo que no
quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí”. (Romanos 7,
18-20).
Según los hermeneutas bíblicos la
historia de Jonás en el siglo VIII a. C siendo un profeta menor, Dios le
encargó la misión de predicar y animar la conversión de un pueblo que no
deseaba cambiar. “«Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama
contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí». (Jonás 1, 2). En un segundo
momento Jonás fue desobediente a Dios.
“El Señor hizo
que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre el pez tres
días y tres noches. Entonces Jonás oró al Señor, su Dios, desde el vientre del
pez”. (Jonás 2, 1-2). Un último momento, Jonás se arrepiente el pueblo de
Nínive se arrepiente. La misericordia de Dios se vuelve un indicativo para
Israel. Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron
con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.” (Jonás 3,
5).
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https://youtu.be/XaX7OdEc41k
