VERDADERAS PERSONAS DE ORACIÓN Evangelio martes 24 de febrero 2026
QUE SEAMOS VERDADERAS PERSONAS DE ORACIÓN
“La oración es el pulmón de la vida espiritual”
Evangelio martes 24 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a sus
discípulos: Y al orar, no hablen mucho, como los gentiles, que se figuran que
por su palabrería van a ser escuchados. No sean como ellos, porque su Padre
sabe lo que necesitan antes de pedírselo. Ustedes, oren así: Padre nuestro que
estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu
Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Dadnos hoy nuestro pan de cada día; y perdónanos nuestras deudas, así como
nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación,
líbranos del mal.” °°° Mateo 6, 7-15
¿Cómo debemos entender la
oración? La podemos definir como una virtud, como una Gracia, como un deber
cristiano, como una necesidad. El gran artífice para que seamos personas de
oración es el Espíritu Santo. La Escritura nos enseña que los apóstoles
esperaban la venida del Espíritu santo en un ambiente de oración. (Hechos 1,
14).
La primera
experiencia como vida de Iglesia, se dio en la enseñanza, en la comunión, en la
fracción del pan y en la oración. (cfr. Hechos 2, 42). Los salmos en la Sagrada
Escritura son un buen ambiente de oración y alabanza a Dios creador. (cfr.
Lucas 24, 27. 44). (cfr. Catecismo
Iglesia, 2623-2625)
El punto de nuestra oración es
que logre una verdadera comunión con Dios y su efecto sea la caridad y la
misericordia con los demás. Nuestra oración debe ser: Humilde. “Dios
resiste a los soberbios” (Lucas 18, 14). Confiada. Hay que creer en lo que
oramos. (Marcos 11, 24). Sincera. No se necesita la palabrería. (Lucas 18,
9-14). Perseverante. Insistir hasta el último momento. (Lucas 18, 1). Existe
una gran enseñanza que recita: “Ora et Labora” (Ora y trabaja) su autor san
Benito fundador de la orden benedictina.
Se trata de
lograr el equilibrio entre la oración y el trabajo. La oración le da sentido y
valor al trabajo. San Vicente de Paúl proponía una persona de oración como
aquella que es capaz de todo. «Se conoce enseguida a los que hacen bien la
oración, no sólo en la manera con que dan cuenta de ella, sino sobre todo en
sus acciones y en su conducta, por la que dan a conocer el fruto que de ella
han sacado» (SVP, XI, 282).
El Papa Francisco enseñaba: La
oración es un impulso, es una invocación que va más allá de nosotros mismos:
algo que nace en lo más profundo de nuestra persona y llega, porque siente la
nostalgia de un encuentro. Esa nostalgia que es más que una necesidad, más que
una necesidad: es un camino. La oración es la voz de un "yo" que va a
tientas, que procede a tientas, en busca de un "tú". (cfr. Audiencia,
16 de junio, 2020).
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https://youtu.be/t4MPfy9IdNw
