22 de febrero de 2026

EL JUICIO FINAL Y LA CARIDAD Evangelio lunes 23 de febrero 2026


EL JUICIO FINAL Y LA CARIDAD
Seremos juzgados según nuestras obras                                    
Evangelio lunes 23 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.
 
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a verme».
 
Entonces los justos le responderán, diciendo: «Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? °°° Mateo 25, 31-46
 
            El juicio final tendrá como fundamento la caridad. Aprendemos de nuestro Credo Niceno Constantinopolitano que: “Jesucristo subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre: de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su Reino no tendrá fin”.  Los profetas anunciaron la noticia del juicio final, del fin del mundo. Por ejemplo: “El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor”. (Joel 3, 4)
 
“Porque llega el Día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja”. (Malaquías 3, 19). Cada persona será juzgada según sus obras. “Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos. Estos serán juzgados con más severidad”. (Marcos 12, 38-40).
 
            Cristo es el único que va a juzgar. Es un derecho propio de Él, su Padre celestial se lo concedió. “Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre”. (Juan 5, 22-23). Es cierto que la misión esencial de Jesucristo es salvar, pero también la Escritura enseña que cada persona se juzga a sí misma. “El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios”. (Juan 3, 18) El juicio consiste en que muchas personas prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas. (Juan 3, 19). (cfr. Catecismo numerales 678 y 679).
 
            Debemos prepararnos para el juicio final desde las obras de misericordia. En la práctica es aprender a contemplar el dolor de los demás, la miseria de los demás, el corazón de los demás. La respuesta es caridad, ayudar, servir, disponer. La prueba de que amamos a Dios es que amamos y hacemos mucho bien a los demás.
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https://youtu.be/8OGINQ83wYs