22 de enero de 2026

Jesucristo nos encomienda la misión Evangelio viernes 23 de enero 2026


JESUCRISTO NOS ENCOMIENDA LA MISIÓN
La misión consiste en ofrecer salvación
Evangelio viernes 23 de enero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.” Marcos 3, 13-19
 
            Jesucristo delega su misión. Para poder tomar esa decisión tan delicada cumple una serie de requisitos.  Lo primero es la oración. “Pasó toda la noche en oración y en la mañana eligió a doce a los que dio el nombre de apóstoles”. (Lucas 6, 12-13). Lo segundo El Maestro llama a cada persona por su nombre. (Lucas 6, 14-16). Lo tercero Jesucristo elige la persona indicada para la misión y se preocupa para que esa persona madure su posición frente a la misión. “El discípulo no es superior a su Maestro” (Lucas 6, 40). 

Lo cuarto el Señor propone un fundamento para la misión: “«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.” (Marcos 16, 15). Lo quinto los poderes que regala Dios son para la misión. A medida que el discípulo cumple con lo que le indica su Maestro, Él los asiste y confirma su Palabra con los milagros. (Marcos 16, 20).
 
            Nuestra Iglesia Católica continúa la obra de la salvación. Aumenta el número de discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (Mateo 28, 18-20). Los sacerdotes son ministros de la reconciliación. “Los pecados serán perdonados” (Juan 20, 23). Los ministros del Maestro atienden con la compasión y la misericordia. Mediante la imposición de las manos y la unción con el santo crisma. (Santiago 5, 13-15). La Eucaristía se convierte en el sacramento por excelencia de los sacramentos. “La Iglesia vive de la Eucaristía” Los creyentes nos alimentamos de la Eucaristía y hacemos lo que Él nos diga. (Lucas 22, 19).
 
            El Concilio Ecuménico Vaticano II tiene la razón cuando nos recuerda que: La Iglesia es misionera por naturaleza. Es peregrinante según el designio del Padre. Toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el designio de Dios. La misión del Hijo es la salvación del género humano. El Espíritu unifica en la comunión y el servicio a la Iglesia. incumbe a la Iglesia el deber de propagar la fe y la salvación de Cristo. La Iglesia debe ser: obediente al mandato de Cristo y movida por la caridad del Espíritu Santo. (cfr. Ad Gentes, numerales 2 al 5).
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https://youtu.be/4pM2T4UdGeA