31 de enero de 2026

LA FELICIDAD SI ES POSIBLE Evangelio domingo 1 de febrero 2026


LA FELICIDAD ES POSIBLE SEGÚN EL CONSEJO DIVINO
Bienaventurado quien haga la voluntad divina
Evangelio domingo 1 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Jesucristo viendo la multitud, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
 
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.” °°° Mateo 5, 1-12ª
 
  El Reino de Dios, el programa de vida del Maestro de Nazareth, la propuesta de la felicidad y la salvación de Jesucristo no es una utopía. Encontrará la salvación y la felicidad aquella persona que Haga la voluntad de Dios. Un magnífico teólogo de origen alemán, perteneciente a la compañía de Jesús, decía: “la felicidad plena no es un estado mundano o meramente sensible, sino la unión trascendental con Dios. El ser humano, al ser consciente de sus límites, trasciende hacia un "Más Allá Desconocido" que es Dios. Este horizonte es el fundamento de toda acción humana y el destino de la felicidad.” (Karl Rahner)
 
 “Seremos bienaventurados si logramos creer en Cristo Jesús resucitado”. Es el ápice de la felicidad y de la santidad del cristiano. El Papa Francisco nos recordó los tres tesoros entre comillas que pueden dañar nuestra felicidad, nuestra vida bienaventurada. El primer mal llamado tesoro son: el oro el dinero, las riquezas. “Si tú acumulas como un tesoro, te roban el alma”. Segundo, el tesoro de la vanidad. Su fin es obtener el prestigio.
 
El Hijo de Dios pone a pensar a los doctores de la ley. “Cuando ores, entra en tu cuarto. Cuando ayunes no pongas cara triste como los hipócritas. Cuida de no practicar la justicia delante de los demás.” (Mateo 6, 1-6). Tercero, el orgullo, el poder. Cuántos grandes, orgullosos, hombres y mujeres de poder han terminado en el anonimato, en la miseria. (Homilía, 20 de julio 2014).
 
            Las Bienaventuranzas son la carta de identidad de un cristiano. Así lo enseñó el Papa Francisco. La razón de la bienaventuranza es la nueva condición que recibimos de Dios. las Bienaventuranzas iluminan las acciones de la vida cristiana y revelan que la presencia de Dios en nosotros nos hace verdaderamente felices. En ocasiones, Dios elige caminos difíciles de comprender: por ejemplo, el de nuestros propios límites y derrotas, pero es allí donde manifiesta la fuerza de su salvación y nos concede la verdadera alegría. (cfr. Audiencia, 29 de enero, 2020).
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https://youtu.be/BbTTBPPB7vY