27 de agosto de 2025

NOS PREPARAMOS PARA LA VIDA ETERNA


NOS PREPARAMOS PARA LA VIDA ETERNA
Haciendo la voluntad de Dios Evangelio jueves 28 de agosto 2025
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Jesús habló diciendo:
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
 
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar encuentre ocupado en este trabajo.
 
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor que piensa: ‘Mi señor tardará’, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.” Mateo 24, 42-51.
 
            Estar atentos y vigilantes es un sabio consejo para la vida terrenal y disposición para la eternidad. Quien organiza bien su vida desde las virtudes cristianas, teniendo en cuenta la fe, la esperanza y la caridad, logra lo que Dios tiene preparado para todos aquellos que creen en Él y hace su santa voluntad. La salvación eterna.
 
            Nuestro Catecismo de la Iglesia Católica hablando de la purificación y el juicio final, recomienda la actitud de la vigilancia. Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de Él si no omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cfr. Mateo 25, 31-46). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección.  (Catecismo, 1033).
 
            Es muy importante durante nuestra vida terrenal aprender a usar correctamente nuestra libertad de hijos de Dios. Cada persona debe tener conciencia hasta dónde llega su libertad y dónde comienza la libertad de los demás. La Escritura advierte: “Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición.” (Mateo 7, 13-14). (cfr. Catecismo, 1036).
 
El Papa Benedicto XVI recuerda que la puerta es estrecha, no hay privilegiados. “El paso a la vida eterna está abierto para todos, pero es "estrecho" porque es exigente, requiere esfuerzo, abnegación, mortificación del propio egoísmo. (...)
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https://youtu.be/lisc7RDZvD8