MARÍA SANTÍSIMA SE CONSERVÓ LIBRE
DE CORRUPTIBILIDAD
Evangelio viernes 15 de agosto
2025
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
“Se levantó María
y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en
casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el
saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de
Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo:
Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a
mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz
de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se
cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! Y dijo María:
Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque
ha puesto los ojos en la humildad de su esclava.” °°° Lucas 1, 39-56.
La Asunción, un misterio que
termina en la gloria de Dios. Dichoso aquel que crea profundamente en las
promesas de Dios. Nuestra Iglesia Católica celebra la solemnidad de la
Asunción. La Santísima Virgen es llevada por los ángeles al Reino celestial, su
cuerpo es santo y sobremanera glorioso. El Papa Pío XII un primero de noviembre
de 1950, a través de una constitución apostólica, Constitución
“Munificentisimus Deus”, proclama el dogma de la Asunción.
El mismo magisterio de la Iglesia explica qué es lo que se conmemora en
esta festividad: “No sólo el hecho de que el cuerpo sin vida de la Virgen María
no estuvo sujeto a la corrupción, sino también su triunfo sobre la muerte y su
glorificación, a imitación de su Hijo único, Jesucristo.”
San Juan Damasceno, sacerdote y doctor en la Iglesia Católica quien se
destacó por su santidad de vida y su sabia doctrina expresó sus nobles
sentimientos ante la Asunción de la Virgen María diciendo: “Convenía que
aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su
cuerpo también después de la muerte libre de la corruptibilidad.
Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno
tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que la esposa que el Padre
había desposado habitara en el tálamo celestial.”
El Papa Francisco propone la
humildad como el secreto de la Virgen María. Es la humildad la que atrajo la
mirada de Dios hacia ella. El ojo humano busca siempre la grandeza y se
deslumbra por lo que es ostentoso. Dios, en cambio, no mira las apariencias,
Dios mira el corazón (cfr. 1 Samuel 16, 7) y le encanta la humildad.
La humildad de
los corazones le encanta a Dios. Hoy, mirando a María Asunta, podemos decir que
la humildad es el camino que conduce al Cielo. (cfr. Ángelus, 15 de agosto,
2021).
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