EL EVANGELIO SE ANUNCIA CON ALEGRÍA Viernes 8 de agosto 2025
EL EVANGELIO SE ANUNCIA CON
ALEGRÍA
viernes 8 de agosto
2025
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
“Jesús dijo a sus
discípulos: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su
cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que
pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar
el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su
vida?
Porque el Hijo
del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces
pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que
están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga
en su Reino.” Mateo 16, 24-28
¿Cómo lograr cumplir con la
misión encomendada ante la variedad de momentos? El Nazareno nos propone pensar
en dos posibilidades: La alegría es un medio muy bueno y eficaz para
anunciar el mensaje de salvación. También existe el momento difícil como el
dolor, el sufrimiento, la persecución, la maledicencia, etc. Jesucristo combina
muy bien la alegría y el dolor como momentos exigentes en el seguimiento de los
pasos del Maestro. La sabia
recomendación es no caer en el extremo: ¿De qué le sirve a una persona ganar el
mundo si pierde el alma? (Mateo 16, 26).
La alegría es un buen medio de
evangelización. El Papa Francisco se imagina a una persona muy alegre, feliz,
contenta, proclamando la Palabra. El efecto de aquella persona que se deja
salvar por Dios es una persona liberada del pecado, de la tristeza, del vacío
interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.
El caso contrario es no saber
entender en qué consiste la verdadera alegría. La vida de ese mismo comunicador
de la fe es un corazón cómodo y avaro, es la búsqueda enfermiza de placeres
superficiales, de una conciencia aislada. En este caso, ya no queda espacio
para los demás, no hay espacio para los pobres, no se escucha la voz de
Dios. (cfr. Exhortación Evangelii
Gaudium, 1 -2).
La sana alegría permite ser el
misionero ideal que desea Dios. La Sagrada Escritura nos permite contemplar los
siguientes ejemplos: El ángel Gabriel saluda a María Santísima y le dice
alégrate. (cfr. Lucas 1, 28). María visita a su prima y el efecto es la alegría
de un nacimiento. (cfr. Lucas 1, 41). Jesucristo inicia su ministerio diciendo:
Esta es mi alegría. (cfr. Juan 3, 29).
El mensaje
esencial del Hijo de Dios es: «Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté
en vosotros, y vuestra alegría sea plena» (Juan 15, 11). (cfr. Exhortación
Evangelii Gaudium, 5). Llevar la Cruz con alegría y prudencia da como resultado
un misionero muy equilibrado.
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https://youtu.be/lAqS1KGB99E