Evangelio lunes 11 de marzo 2024
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
°°° “Jesús
fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había
allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaúm. Cuando supo
que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le
suplicó que bajara a sanar a su hijo moribundo. Jesús le dijo: “Si no ven
signos y prodigios, ustedes no creen”. El funcionario le respondió: “Señor, baja
antes que mi hijo se muera”. “Vuelve a tu casa, tu hijo vive”, le dijo Jesús.
El hombre creyó en la palabra que
Jesús le había dicho y se puso en camino. Mientras descendía, le salieron al
encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía. Él les preguntó a
qué hora se había sentido mejor. “Ayer, a la una de la tarde, se le fue la
fiebre”, le respondieron. El padre recordó que era la misma hora en que Jesús
le había dicho: “Tu hijo vive”. Y entonces creyó él y toda su familia.” Juan 4,
43-54.
El
Salvador del mundo se comunica a través de signos. Los hermeneutas enseñan que
los signos provocan la fe y simultáneamente dan a conocer la gloria de Dios.
Basta meditar un buen grupo de signos narrados en la Escritura donde la
comunidad se maravilla de Dios, glorifica a Dios, aumenta su fe en Dios, buscan
explicación de esas gracias que tiene Jesús de Nazareth. Por ejemplo: El
resultado del milagro en las bodas de Caná. (Juan 2, 1-11).
El Maestro cura al hijo de un cortesano. (Juan
4, 46-54). Jesús sana al enfermo en la piscina de Betesda. (Juan 5, 2-9). El
efecto de multiplicar panes y peces. (Juan 6, 1-14). Curar un ciego de
nacimiento. (Juan 9, 1-8). La resurrección de Lázaro (Juan 11, 1-45).
Multiplicar
panes y peces es un signo del Maestro que nos permite pensar en el antes y
el después de un medio por el cual hombres y mujeres entran en comunión con
Dios, descubren la necesidad de la Eucaristía como un pan de vida para un mundo
mejor. Están atentos a comprender que “No solo de pan vive el hombre”.
Profundizan en la necesidad vital y eterna del Pan de la Palabra, el Pan de la
Eucaristía, el Pan para la eternidad.
Recordamos la historia de Israel
cuando Eliseo multiplicó los panes de las primicias, (cfr. 2 Reyes 4, 41-44).
Eliseo ubicado en Guilgal contempla, enfrenta la escasez de alimentos. Deja la
enseñanza divina: “Así dice Yahveh, comerán todos y sobrará”. Dios nos
recuerda: No solo de Pan vive el hombre. (cfr. Deuteronomio 8, 3).
Quien cree en Dios no debe pensar en solo
beneficiarse físicamente, sino descubrir que Jesús es el Pan de vida. (Juan 6, 35). El que come
el verdadero alimento, nunca tendrá hambre, nunca tendrá sed. Una buena lección
es la siguiente: “el que come no menosprecia al que no come; y el que no come
no juzga al que come; porque Dios le ha recibido”. (Romanos 14, 3).
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